Vinicius

Vinicius | Foto: @RealMadrid

José Ángel Rodríguez S. | AVS Photo Report

 

Barcelona, España.- Vinicius, una vez más en el ojo del huracán desde el fin de semana, cuando recibió una histórica pitada del Bernabéu, se reconcilió el martes con parte de su juego, pero no con la grada.

El brasileño dio dos asistencias y marcó un gol que no celebró con el público en la goleada del Real Madrid 6-1 sobre el Mónaco, en la penúltima jornada de la ronda eliminatoria de la UEFA Champions League.

«Los últimos días han sido muy complicados para mí, para todos los compañeros, pero sobre todo para mí por los pitidos, por todo lo que se habla sobre mí», dijo Vinicius a la UEFA. «Siempre estoy en el foco y no quiero estarlo por cosas fuera del campo, sino por todo lo que he hecho por este club, pero la exigencia es grande y tengo que hacerlo cada día. Intento darlo todo por esta camiseta y el club que me ha dado tanto».

El atacante fue el futbolista más señalado por la afición luego del despido de Xabi Alonso y la eliminación de la semana pasada por la Copa del Rey, contra el Albacete.

“En los últimos partidos no me sentía cómodo porque cada vez que las cosas iban mal o hacía algo mal, la afición me abucheaba», comentó Vinicius a TNT Brasi. «Pero ellos tienen su derecho, pagan una entrada cara para eso. No lo entiendo, pero estoy aquí para seguir luchando por este club que me ha dado tanto».

LA RENOVACIÓN DE VINICIUS

El joven extremo atraviesa la crisis con una parte del graderío en su penúltimo año de contrato. Lo que resta de temporada, será clave para conocer si ampliará su vínculo con el club o, por el contrario, separarán caminos.

«Todavía me queda un año de contrato. Estoy tranquilo con eso. Confío en el presidente y él confía en mí», afirmó Vinicius. «Tenemos una relación muy buena y, cuando llegue el momento, arreglaremos las cosas. No tenemos prisa».

Álvaro Arbeloa, por su parte, nuevo entrenador del Madrid, también recalcó su apoyo irrestricto al jugador, quien le buscó en el banquillo para darle un abrazo durante la celebración de su gol.

«Ese abrazo era al madridismo», apuntó Arbeloa. «Él sabe que tiene toda mi confianza y casi la obligación de sacar toda su magia. Si está feliz, es el más desequilibrante».