Pablo Guillén se apunta la victoria

Pablo Guillén se apunta la victoria | fotos: Alejandro van Schermbeek

El pasado sábado 2 de mayo, el Estadio Carlos Pérez de Rozas no solo fue el escenario de un juego; fue el laboratorio donde comenzó a forjarse el nuevo ciclo de la selección española de béisbol. Bajo la mirada clínica de Marvin Benard, el combinado nacional firmó una victoria de 12 x 5 ante el All Star Team, en una jornada que combinó el espectáculo de la montaña olímpica con una jerarquía que asusta de cara al futuro.
Marvin Bernard manager de la selección de España

El poder de Valerio y Correa

Desde el primer episodio, España dejó claro que bajo el mando del nicaragüense no hay espacio para el tanteo. El mensaje fue directo a la yugular con tres carreras tempranas. Sobre el diamante, la ofensiva funcionó como una maquinaria de precisión. Edison Valerio se erigió como el dueño del espectáculo con una actuación inmaculada: 4 hits en 4 turnos, tres anotadas y dos impulsadas que desquiciaron al pitcheo rival. A su lado, Leo Correa aportó la electricidad necesaria, castigando los callejones con otros 4 imparables en 5 viajes al plato.

 

Sin embargo, el All Star Team una selección de estrellas que representan lo más granado de la Liga Nacional de Honor División Oro, su manager Richard Montiel no dobló la rodilla fácilmente. Figuras como Kreisber Auciello (dos hits y una impulsada) e Ian Peres mantuvieron el pulso vivo, obligando a España a demostrar que podía sostener el nivel bajo la presión de un juego que, por momentos, caminó sobre el alambre.

El estallido del octavo y el muro en la lomita

El punto de inflexión llegó en la octava entrada. Con una ejecución quirúrgica, España fabricó un rally de seis carreras que terminó por demoler la resistencia anímica del rival. Fue una secuencia de paciencia y agresividad inteligente, el sello que Benard quiere imprimir en su lineup.

 

En la colina, Pablo Guillén cumplió el guion a rajatabla. El derecho se adjudicó la victoria tras una apertura de cuatro entradas donde, a pesar de permitir cuatro carreras, supo atacar la zona y sumar dos ponches vitales para dar tranquilidad al dugout. Tras él, el bullpen fue un muro infranqueable, ejecutando roles con una claridad impropia de un proceso que apenas gatea.

Madurez con aroma a futuro

Lo que deja este All Star Game 2026 no es solo una estadística más. Es una sensación de orden y madurez. España supo sufrir, supo golpear y, sobre todo, supo cerrar cualquier grieta de esperanza rival. Ganar convenciendo, apoyados en la explosividad de bates como los de Valerio y Correa, es la mejor forma de decir: «Aquí estamos».

 

Escrito por AVS Photo Report