William Contreras se llevó el trofeo como MVP de la Serie Mundial | Cortesía
William Contreras escaló a límites insospechados tras ganar el MVP de la Serie Mundial
Luego de haber ganado con justicia el Premio al Jugador Más Valioso de la Serie Mundial, el venezolano William Contreras ratificó con creces el status que lo coloca al frente de todos los receptores de las Grandes Ligas.
Mientras todavía la ciudad de Milwaukee celebra entre vítores y resacas el primer título beisbolero de su historia, la directiva de los Cerveceros planifica estrategias con la finalidad de asegurarse de los servicios del criollo por las próximas temporadas. Y en este punto surge en el panorama un contrato multianual.
Es así que la novena de Wisconsin está dispuesta a sacar su chequera para mejorar exponencialmente sus condiciones salariales.
En febrero de este año 2026, el catcher carabobeño firmó un acuerdo por un año y 9.4 millones de dólares para evitar el arbitraje salarial, el cual incluyó una opción del club para 2027 por 14.5 millones.
De esta manera, los Cerveceros lo aseguraron a corto plazo, pero gracias a su rendimiento ofensivo, Guantes de Oro/Bate de Plata y su reciente estatus de MVP de la Serie Mundial, analistas y proyecciones del mercado estiman que un futuro acuerdo multianual podría alcanzar cifras entre los $140 millones y más de 200 millones de dólares, colocándolo entre los receptores mejor pagados de las Grandes Ligas.
William Contreras cerró una campaña 2026 histórica, con una fase regular en la que fue uno de los receptores más consistentes y productivos de la MLB. Jugó 147 partidos, en los que dejó promedio al bate de .270 tras conseguir 153 imparables (18 jonrones y 27 dobles), empujó 94 y anotó 82 carreras, mientras exponía un sólido porcentaje de embasado (OBP) de .341.
Y en la Serie Mundial bateó para .381 (de 21-8) con cuatro impulsadas. Además, retiró a cuatro corredores en intento de robo, y ganó 10 de 13 desafíos en el sistema de apelación de bolas y strikes. Sin dudas, vale lo que pesa en oro.
Escrito por Antonio Castillo
