El equipo venezolano se coronó en el LoanDepot Park, en Miami | Foto: Cortesía
La gesta lograda por la selección nacional en el Clásico Mundial de Beisbol, es sin dudas la de mayor trascendencia en la historia del deporte venezolano, el máximo logro a nivel de equipos, superando incluso a la conseguida en el Mundial de Beisbol de 1941, hazaña que impulsó la disciplina hasta los niveles de hoy día.
Atrás quedaron las gallardas conquistas individuales del ‘Morochito’ Francisco Rodríguez, Arlindo Gouveia, Rubén Limardo y Yulimar Rojas en Juegos Olímpicos, el primer título mundial de boxeo logrado por el caraqueño Carlos ‘Morocho’ Hernández en 1965, o la exaltación al Salón de La Fama de Luis Aparicio en 1984. Rezagados quedaron las coronas de bateo conseguidas por Andrés Galarraga, Magglio Ordóñez, Carlos González, Miguel Cabrera, José Altuve y Luis Arráez, o el cetro obtenido por Oswaldo Guillén en la Serie Mundial de 2005 al frente de los Medias Blancas de Chicago.
Todo quedó en segundo plano, ante la hidalguía, profesionalismo y garra de estos jóvenes peloteros vestidos de héroes, que hicieron lo que parecía improbable, trascender en un torneo que concitó a las 20 mejores selecciones del planeta, y vencer –sin atenuantes- a las principales potencias del beisbol organizado, léase Japón y Estados Unidos.
Peloteros como el MVP Maikel García, Salvador Pérez, William Contreras, Andrés Giménez, Luis Arráez, Eugenio Suárez, Ezequiel Tovar, Gleyber Torres, Willson Contreras, Jackson Chourio, Wilyer Abreu, Ronald Acuña Jr., Javier Sanoja, más los pitchers Luinder Ávila, Anthony Molina, Christian Suárez, Carlos Guzmán, Daniel Palencia, Andrés Machado, Antonio Senzatela, Enmanuel De Jesús, Eduardo Rodríguez, Keider Montero, Ranger Suárez, Ángel Zerpa, Ricardo Sánchez, José Buttó, Eduard Bazardo y Yohendrys Gómez, pusieron cada uno su grano de arena para lograr la hazaña.
Todos fueron héroes, tal como tituló el inmortal periodista falconiano Alí Ramos Mirena su libro conmemorativo de la gesta lograda por aquellos gloriosos atletas que se coronaron en La Habana en 1941, y que hoy, 85 años después, se duplicaron para hacer de Venezuela el centro del beisbol mundial.
Reencarnación
Según cronistas de la época, el beisbol comenzó a jugarse formalmente en Venezuela a finales del siglo XIX, con el primer partido oficial registrado el 23 de mayo de 1895 en Caracas, celebrado en los terrenos de Quebrada Honda entre los equipos «Rojos» y «Azules» del Caracas B.B.C. Es de destacar que el deporte fue introducido por estudiantes venezolanos que regresaban de Estados Unidos, y en sus inicios era casi exclusivo de privilegiados.
Pero fue en 1941 cuando terminó por afianzarse en la sociedad venezolana, gracias al éxito logrado en el Mundial de Beisbol celebrado en La Habana.
Un año antes, Venezuela había finalizado cuarta en su debut en estas lides mundialistas. El torneo se realizó igualmente en La Habana y el seleccionado campeón resultó ser la anfitriona Cuba, seguida de Estados Unidos, Nicaragua, Venezuela, Hawaii, México, mientras que Puerto Rico finalizó en último lugar.
Ya con la experiencia de 1940, comenzaron las negociaciones para conformar un equipo competitivo para el Mundial de 1941, evento que convocó a nueve selecciones (Cuba, Estados Unidos, México, Panamá, República Dominicana, Nicaragua, Puerto Rico, El Salvador y Venezuela). “Creo que podemos ganar”, dijo en su momento Abelardo Raidi, quien fungía como delegado del combinado venezolano. Y así fue.
El 12 de septiembre de 1941 embarcaron en La Guaira los peloteros venezolanos con destino a Cuba, donde arribaron el 24 de ese mes, luego de hacer escalas en Puerto Rico y República Dominicana.
La selección venezolana estuvo integrada entonces por Jesús «Chucho» Ramos, Héctor Benítez «Redondo», Julio Bracho, Francisco «Tarzán» Contreras, Guillermo Vento, Juan Francisco «Gatico» Hernández, Domingo Barboza, Ramón «Dumbo» Fernández, Felipe Gómez, Benhamín Chirinos, Daniel «Chino» Canónico, Pedro»Buzo» Nelson, Luis Romero Petit, José Antonio Casanova, Dalmiro Finol, José Pérez Colmenares, Enrique «Conejo» Fonseca y Atilano Malpica.
Los juegos
Venezuela inició el torneo con el pie derecho, derrotando de manera contundente a Puerto Rico 12-1 en el estadio La Tropical. Luego vencieron en sucesión a El Salvador (8-2), México (5-2), Estados Unidos (12-1), Panamá (7-2) y Nicaragua (6-0), antes de caer 4-2 ante la representación de República Dominicana.
Posteriormente, con Héctor Benítez liderando la ofensiva y el “Chino” Daniel Canónico espaciando cinco hits en nueve innings, Venezuela derrotó el 17 de octubre a Cuba 4 carreras por 1, para retomar el comando del torneo, y clasificar a la final ante los anfitriones.
El juego decisivo se disputó el 22 de octubre de 1941. Cuentan los despachos de la época que unos 30 mil aficionados plenaron el estadio La Tropical para ver el duelo entre los estelares lanzadores Conrado Marrero y el “Chino” Canónico.
Los venezolanos le anotaron tres carreras en el primer inning a Marrero, suficientes para sentenciar el juego y el campeonato, ya que Canónico apenas cedió siete hits y una carrera en su actuación de nueve entradas.
Prólogo presidencial
Con motivo de la publicación en 1981 del libro “Todos fueron héroes”, el presidente de la República, Luis Herrera Campíns escribió en el prólogo:
“La victoria beisbolera sobre Cuba, en 1941, fue la primera gran hazaña deportiva internacional de Venezuela. Nadie podía pensar en su sana lógica que el equipo paisano fuera capaz de ganar el Campeonato Mundial de Beisbol Amateur, celebrado en La Habana, en el mes de octubre de ese año.
El entusiasmo, el coraje y el poderío en el campo, realizaron la proeza. Por eso fue más que justificada la emoción que sacudió a todo el pueblo y la alegría que bailó en el corazón de todos los habitantes, de punta a punta. El nivel de las expectativas había venido aumentando en la misma medida en que nuestros jugadores comenzaron a tejer su indetenible cadena de triunfos. (…) La publicación de este volumen es el homenaje a quienes nos dieron aquel inolvidable y enorgullecedor triunfo”.
Hoy, 85 años después de esa victoria, otra vez el pueblo venezolano rinde tributo a sus nuevos héroes de uniforme, esos que supieron encarnar la entrega y enjundia de sus nobles predecesores. ¡Todos fueron héroes!
Escrito por Antonio Castillo
