febrero 26, 2026
F1 híbrida 2026, Formula 1 eléctrico Lluvia

La lluvia abre un nuevo frente de incertidumbre | Fotos: F1

Caracas, Venezuela.– La Fórmula 1 entra en 2026 con un discurso claro: más seguridad, más eficiencia energética y mayor protagonismo eléctrico. Pero hay un escenario que todavía genera dudas reales dentro del paddock: la lluvia.

Durante las pruebas de pretemporada en Baréin y Barcelona prácticamente no se rodó en condiciones de bajo agarre. Y no fue casualidad. Los equipos evitaron riesgos porque los nuevos autos no solo cambian en aerodinámica, cambian en la forma en que frenan y recuperan energía.

Con casi el 50 % de la potencia proveniente del sistema híbrido, el motor eléctrico asumirá buena parte de la desaceleración. En seco ya es un factor determinante. En mojado, puede convertirse en un arma de doble filo.

La gran incógnita no es la visibilidad —problema que marcó la era del efecto suelo desde 2022— sino la estabilidad del eje trasero bajo recuperación agresiva de energía. Si el sistema es demasiado “codicioso” buscando rendimiento, puede comprometer el equilibrio del auto. Si se limita para ganar control, el piloto podría quedarse sin energía suficiente en momentos clave.

Es una ecuación delicada.

Oliver Bearman lo admitió sin rodeos tras rodar en mojado en Fiorano: es una incógnita. Y lo es para todos. Porque el comportamiento real solo se entenderá cuando haya lluvia auténtica, con condiciones cambiantes y presión competitiva.

La prueba programada antes del GP de Australia servirá más para que Pirelli ajuste la diferencia entre neumáticos intermedios y de lluvia que para ofrecer una simulación competitiva real. No será un escenario definitivo.

Aquí es donde 2026 podría revelar su verdadero carácter.

La nueva F1 busca eficiencia, pero en lluvia la prioridad no será solo recuperar energía, sino gestionar riesgos. En seco, el MGU-K ya permite frenar de 330 km/h a 60 km/h sin apenas usar frenos traseros. En mojado, esa potencia eléctrica puede convertirse en un desafío mayor que la propia aerodinámica.

La lluvia siempre ha sido el gran igualador en la Fórmula 1. En 2026, podría convertirse también en el gran examinador del nuevo reglamento.

Porque cuando el asfalto pierde agarre, la tecnología deja de ser teoría y pasa a ser supervivencia.

 

Escrito por redacción AVS Photo Report