Épica y caos en el Misael: River resiste el asedio y Maxi Salas dicta sentencia

River resiste el asedio y Maxi Salas dicta sentencia | Fotos: José Francisco Morales

Hay partidos que se ganan con la pizarra y otros que se arrebatan con el alma. Lo vivido este jueves en el Polideportivo Misael Delgado pertenece a la segunda categoría. River Plate salió vivo de Valencia con un 1-2 agónico ante un Carabobo FC que lo tuvo en las cuerdas, pero que terminó sucumbiendo ante el oficio y la mística de un «Millonario» que no entiende de imposibles.
El equipo de Eduardo Coudet reafirmó su jerarquía en el Grupo H, pero el camino al liderato fue un auténtico campo de minas.

El intercambio de golpes

El guion comenzó según lo previsto para la visita. Maxi Meza, con esa jerarquía que lo distingue, puso el 0-1 que parecía encarrilar la noche para los argentinos. Sin embargo, el «Granate» de Daniel Farías no se amilanó. Con un Misael Delgado convertido en una caldera, Matías Núñez encontró la grieta en el muro defensivo de River para poner el empate y desatar la locura en las gradas. El partido entró entonces en esa fase de «alambre fino», donde cualquier detalle podía cambiar el destino de la Copa.

Final de locura: Guantes para Viña y el zarpazo de Salas

Pero lo mejor estaba guardado para el tiempo de descuento. El caos se apoderó de la escena cuando el guardameta Beltrán vio la tarjeta roja, dejando a River con diez y sin cambios. Fue entonces cuando apareció la figura de Matías Viña, quien sin dudarlo se enfundó los guantes para custodiar el arco en los minutos más críticos de la noche.
Cuando Carabobo olía la sangre y buscaba el gol del triunfo ante un portero improvisado, llegó el mazazo. Al minuto 96, en una contra letal, Maximiliano Salas mandó el balón al fondo de las redes. Un gol que fue un puñal para las aspiraciones venezolanas y un bálsamo de oro para el «Chacho» Coudet.

Jerarquía e invicto

Con este resultado, River Plate llega a los 10 puntos, mantiene su invicto y pone pie y medio en los octavos de final. Carabobo, pese a la derrota, dejó claro que en Valencia nadie camina tranquilo. Fue una noche de Copa Sudamericana en estado puro: goles, expulsiones, un lateral bajo los tres palos y una victoria que se celebra como un título.
River sigue mandando. El Misael Delgado fue testigo de una batalla que tardará en olvidarse.

 

Escrito por AVS Photo Report