Shohei Ohtani Foto: MLB
Las aficiones beisboleras de Nueva York y Los Ángeles transitan por caminos diferentes
La historia más reciente del beisbol de Grandes Ligas, describe posiciones diametralmente opuestas tanto en Nueva York como en Los Ángeles.
En efecto, mientras en la Gran Manzana los Yanquis lucen dominantes en la División Este de la Liga Americana, los Mets ocupan el oscuro foso en la Liga Nacional.
Otro tanto sucede en Los Ángeles, donde los campeones Dodgers se impulsan con decisión hacia la defensa de su título de la Serie Mundial, mientras que en el Oeste de la Liga Americana, los Angelinos luchan para salir del sótano. Así las cosas.
Del Bronx a Queens
Los Yanquis de Nueva York y los Mets de Nueva York representan dos identidades y legados completamente opuestos en las Grandes Ligas.
Mientras los Yanquis presumen ser la franquicia más ganadora de la historia, los Mets encarnan la figura del equipo del pueblo, el hermano menor que busca constantemente salir de la sombra de sus famosos vecinos.
Un total de 27 títulos de Serie Mundial, más 40 banderines de la Liga Americana atesoran los Yanquis en sus vitrinas, mientras que los Mets apenas cuentan con dos coronas en el Clásico de Otoño, y cinco pennants del Viejo Circuito.
Y en la presente temporada esas diferencias se han incrementado notablemente, lo cual ha polarizado aún más las preferencias de la fanaticada neoyorquina.

A inicios de semana, los Yanquis dominaban con mano de hierro, no solo la División Este, sino toda la Liga Americana, tras haber ganado 46 de sus primeros 76 partidos, lo que representaba el 61% de efectividad. En otras palabras, los Mulos del Bronx mantenían una proyección de seis triunfos en cada diez salidas al terreno.
Los dirigidos por Aaron Boone son una estructura monolítica que ha prevalecido a pesar de momentos complicados, lesiones de peloteros icónicos como Giancarlo Stanton, Trent Grisham, Austin Wells, Max Fried, Clarke Smith, y más recientemente, Aaron Judge.
En este punto, se han mantenido firmes gracias al aporte ofensivo de Ben Rice, Cody Bellinger, Paul Goldsmith, Spencer Jones, Jazz Chisholm Jr. y José Caballero; mientras que lanzadores como Cam Schittler, Will Warren, Gerrit Cole, Camilo Doval, David Bednar y Fernando Cruz, han hecho un buen trabajo, conteniendo en buena medida a los bateadores contrarios.
En todo caso, los Yanquis se muestran decididos a superar los registros de la zafra anterior, en la cual finalizaron la ronda regular con 94 triunfos y 68 derrotas, empatados en el primer lugar con los Azulejos de Toronto, pero cayeron 3-1 ante los canadienses en la pugna por el título divisional.
La otra cara
Entretanto, los Mets deambulaban por el sótano del Este a principios de semana, luego de haber perdido 43 de sus primeros 77 encuentros, para una pobre efectividad del 44%.. De hecho, esas 43 debacles eran solamente superadas por las 48 que encajaron los Rockies de Colorado, últimos en la Liga Nacional.
Dirigidos por el venezolano Carlos Mendoza, los Metropolitanos han sufrido problemas de consistencia, deficiencias en el pitcheo y una ofensiva que no ha terminado de carburar.
Lesiones de peloteros clave como el campocorto boricua Francisco Lindor, no han permitido que el equipo de Queens salga a flote.

Es tal la situación, que el mal rendimiento de la novena ha provocado mucha presión y tensión en el terreno, al punto que el manager Carlos Mendoza, generalmente ponderado y comedido, ha llegado a ser expulsado de varios juegos debido a la frustración con decisiones arbitrales y el manejo de los partidos.
Incluso el astro dominicano Juan Soto se ha visto afectado en su accionar, toda vez que literalmente carga en exclusiva con la ofensiva del club. Si bien trabaja incansablemente (.301 de average, 17 jonrones y 38 impulsadas en sus primeros 60 juegos), no es suficiente y eso lo tiene frustrado.
Es más, Soto enfrenta actualmente una baja inusual en las votaciones para el Juego de Estrellas debido al mal momento de la novena neoyorquina.
Como se puede ver, Yanquis y Mets encarnan las dos caras de la moneda en Nueva York.
Dodgers y Angels
Igualmente sucede en Los Ángeles, donde Dodgers y Angelinos viven actualmente situaciones diametralmente opuestas.
Los Dodgers, con una historia que data de 1883, cuando estaban en Brooklyn, es una de las franquicias más legendarias de las Grandes Ligas.
En 1958, el equipo se mudó a Los Ángeles, California, donde continúan escribiendo una historia repleta de éxitos, campeonatos y figuras que han cambiado el deporte.

Cuentan con nueve cetros de Serie Mundial, las últimas dos obtenidas en 2024 y 2025. Además, han ganado 26 títulos de la Liga Nacional, con lo cual son el equipo más exitoso del Big Show, solamente superados por los Yanquis y los Cardenales de San Luis, equipo que ha obtenido 11 coronas.
A principios de semana, los Dodgers no solo lideraban la División Este, sino a la Liga Nacional con 49 triunfos en sus primeros 78 confrontaciones.
Con el decidido aporte del japonés Shohei Ohtani, las huestes de Dave Roberts se mantenían en puestos de privilegio y con firmes aspiraciones de trascender a la postemporada.
Y es que además de Ohtani (.297 de promedio, 16 cuadrangulares, 15 dobles y 43 impulsadas en 74 juegos), el ataque de los Dodgers lucía prolijo con Max Muncy (16 HR, 31 fletes en 72 encuentros), Andy Pages (15 HR, 18 dobletes y 56 remolques). Freddie Freeman (12 bambinazos y 40 impulsadas en 75 choques), quienes hacían olvidar la baja producción de Mookie Betts (.218, con ocho jonrones y 19 producidas).
Mención aparte para el pitcheo de los Dodgers, que cuenta con la conexión japonesa integrada por Shohei Ohtani, Roki Sasaki y Yoshinobu Yamamoto, quienes entre los tres habían ganado 17 juegos hasta inicios de semana.
Como contraparte, los Angelinos de Anaheim continuaban en una barrena preocupante que los había llevado al último lugar de la División Occidental de la Liga Nacional, tras haber perdido 47 de sus primeros 79 partidos de la temporada.

Ni siquiera los aportes del artillero Mike Trout, quien logró sacar 17 jonrones y empujar 36 carreras en 74 encuentros, y del campocorto Zack Neto (17 HR, 15 dobles y 39 remolques en 76 juegos), habían podido sacar de su marasmo a la tropa dirigida por el nipón Kurt Suzuki.
Es así que el área de Los Ángeles respiraba dos atmósferas completamente diferentes, con el Dodger Stadium en plena ebullición, y el Angel Stadium de Anaheim sumido en el letargo y la frustración.
Escrito por Antonio Castillo
