septiembre 17, 2026
Jon Rahm LIV

El LIV le adeuda 7,5 millones de dólares a Jon Rahm | Foto: Cortesía

El ambicioso LIV saudí se declaró en bancarrota tras acumular deudas millonarias

 

El LIV Golf, el proyecto concebido para revolucionar la disciplina, amparado en la robusta chequera del fondo soberano de Arabia Saudí, atraviesa uno de los momentos más delicados desde su creación en 2022

Hace cuatro años, y a punta de músculo monetario, el LIV emergió como una alternativa novedosa para los golfistas profesionales más importantes del planeta, quienes se vieron deslumbrados por la millonaria iniciativa.

Jugadores como Bryson DeChambeau, Phil Mickelson, Dustin Johnson, Brooks Koepka, el chileno Joaquín Niemann y los españoles Jon Rahm y Sergio García, apoyaron el proyecto, mientras que otros como Tiger Woods y el venezolano Jonathan Vegas decidieron mantenerse leales al PGA Tour.

Pues bien, hoy el circuito saudí se declaró en bancarrota después de haber gastado más de cinco mil millones de dólares en sus primeras temporadas y acumular importantes deudas con jugadores y otros acreedores, lo que llevó al LIV a iniciar un proceso de reestructuración para intentar mantener su actividad

El PIF, fondo soberano de Arabia Saudí y principal respaldo financiero del LIV Golf, dejó de apoyar el proyecto a largo plazo, por lo que el circuito busca nuevos inversores para continuar con la competencia durante 2027.

Desde su lanzamiento, caracterizado por un enorme flujo de gastos y premios millonarios, el LIV sacudió el mundo del golf y provocó profundas divisiones en el deporte, con grandes estrellas del green abandonando el PGA Tour atraídas por contratos garantizados que nunca antes habían existido en el golf profesional.

Pero como todo lo que brilla no es oro, el circuito acumuló pasivos de hasta mil millones de dólares frente al menos mil acreedores.

Aun así, los directivos del LIV prometen “renacer” en 2027, con un calendario más reducido, premios menores, torneos en cinco continentes, y un modelo de propiedad en el que los propios jugadores serían accionistas. Veremos.

 

Escrito por Antonio Castillo