octubre 16, 2026

Jalen Brunson cargó con el equipo en la campaña anterior | Foto: NBA

Los Knicks de Nueva York la tendrán difícil para defender su corona de la NBA

Este martes 20 de octubre inicia la temporada de la NBA y los campeones Knicks de Nueva York irrumpen con limitaciones su objetivo hacia la reedición.

La coronación de los Knickerbockers tras romper una sequía de más de 50 años en la National Basketball Association, alimenta apasionados debates entre la afición caraqueña.

El desfile por las avenidas neoyorquinas y la consagración del base Jalen Brunson, Jugador Más Valioso de las Finales en el Madison Square Garden en Nueva York, parecieron anunciar el nacimiento de una potencia. Sin embargo, la euforia de la victoria se desvanece con celeridad en el deporte moderno, cediendo espacio a la cruda realidad competitiva.

Sostener la corona en una liga obsesionada con la paridad representa un reto colosal. La interrogante que sobrevuela las mesas de análisis trasciende el festejo: ¿presenciamos el génesis de una dinastía o la gesta neoyorquina constituye un destello irrepetible?

La maldición del campeón

El primer obstáculo para la escuadra neoyorquina se halla en la denominada maldición del campeón, una tendencia reflejada en las últimas ocho temporadas con ocho monarcas distintos. Desde el bicampeonato obtenido por los Warriors de Golden State con los astros Kevin Durant y Stephen Curry en 2018, ninguna franquicia ha conseguido revalidar el título al año siguiente.

Pese a completar una postemporada de 16 victorias y tres caídas, los Knicks sufrieron remontando marcadores adversos para superar en la serie decisiva a los jóvenes Spurs de San Antonio del pívot francés Victor Wembanyama.

A este desgaste se añade el agresivo rearme de la Conferencia Este, donde los 76ers de Filadelfia incorporaron al estelar LeBron James y al escolta Jaylen Brown; los Raptors de Toronto sumaron al alero Kawhi Leonard y divisas como los Celtics de Boston o Pistons de Detroit reforzaron sus planteles.

Semejante escenario explica por qué las casas de apuestas ubican a San Antonio y al Thunder de Oklahoma City por encima del monarca.

Tope salarial

Más allá de las apreciaciones externas, la encrucijada para la estabilidad de la franquicia radica en la asfixia financiera provocada por el límite salarial y el temido segundo delantal del impuesto de lujo. Mantener la columna vertebral para la campaña 2026-2027 exigirá un desembolso astronómico, encabezado por el pívot dominicano-estadounidense Karl-Anthony Towns con 57 millones de dólares, el alero británico OG Anunoby con 42 millones, Jalen Brunson con 37 millones, el escolta Mikal Bridges con 33 millones y el alero Josh Hart con 20 millones.

El dilema central se concentra en Towns, quien además de contar con una opción de jugador por $61 millones, resulta elegible para acordar una extensión contractual de cuatro temporadas por 272 millones de dólares. Comprometer semejante capital congelaría la capacidad gerencial para realizar contrataciones complementarias, amenazando la profundidad colectiva.

Las consecuencias de esta tensión contable quedaron al descubierto en el reciente mercado de pases, generando una marcada grieta en la rotación interior. La partida del pívot Mitchell Robinson hacia el histórico rival Celtics de Boston privó al esquema de su principal protector del aro, pérdida profundizada por las salidas del ala-pívot polaco- estadounidense Jeremy Sochan y del pívot alemán Ariel Hukporti.

Para disimular la ausencia de centímetros en la zona interior, la directiva neoyorquina solo pudo incorporar al veterano pívot Andre Drummond por el salario mínimo. En contraposición, la gerencia prefirió extender los vínculos del perímetro renovando al base puertorriqueño- estadounidense José Alvarado, al escolta Jordan Clarkson, al tirador Landry Shamet y al joven alero francés Mohamed Diaguara.

Esta estrategia estructuró una nómina desbalanceada, atiborrada de armadores en la zona exterior pero carente de recambios altos para dosificar a los titulares durante la exigente fase regular.

Dosificación del esfuerzo


Consciente del enorme desgaste derivado de conquistar el trofeo “Larry O’Brien”, el director técnico Mike Brown diseñó un plan de dosificación de cargas para la ronda regular. Asumiendo la filosofía aplicada por los Nuggets de Denver o los Warriors de Golden State, el entrenador neoyorquino evitará desgastar a sus figuras persiguiendo marcas de victorias en el calendario regular, fijando como meta una velocidad de crucero cercana a los 50 triunfos para garantizar la presencia en postemporada.

Brown administrará los minutos de sus veteranos y reservará la rotación corta e intensa exclusivamente para choques trascendentales de alta exigencia.

Para la afición que analiza el baloncesto en Caracas, la travesía de los Knicks sintetiza la eterna encrucijada entre el júbilo de alcanzar la cima y la extrema complejidad de sostenerse en ella. El tiempo determinará si la mística neoyorquina bastará para doblegar el rigor analítico de una liga agotadora e implacable.

 

Escrito por Rubén Hernández