David Peralta | Foto: Alejandro van Schermbeek
El jardinero de Bravos de Margarita conquistó el Jugador del Mes BDT de octubre, en una temporada de despedida que ya tiene un lugar especial en la historia de la franquicia insular.
Hay despedidas que se anuncian con palabras y otras que se escriben sobre el terreno. David Peralta parece haber elegido la segunda manera. A sus 39 años, en la temporada que ha anunciado como la última de su carrera profesional, el jardinero venezolano encontró con Bravos de Margarita el escenario para demostrar que todavía conserva la fuerza, el instinto y la autoridad de sus mejores tiempos.
Octubre fue suyo. El llamado Tren de Carga convirtió cada turno en una demostración de vigencia y terminó recibiendo el premio al Jugador del Mes BDT de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, con el 32 % de los votos de la prensa acreditada. Una distinción que tiene un significado adicional: se convirtió en el primer pelotero de Bravos en conquistar este reconocimiento.
Su producción ofensiva explica la dimensión del logro. En 15 encuentros dejó una línea de .458/.574/.813, con un OPS de 1.387, el más alto entre los bateadores de actuación regular durante el período. Conectó 22 imparables, cuatro cuadrangulares, impulsó 13 carreras y anotó 12. Además, recibió 13 boletos y acumuló 39 bases alcanzadas.
Pero hubo dos noches que merecen un capítulo aparte. El 18 de octubre, frente a las Águilas del Zulia, Peralta consiguió su primer encuentro multijonrón de por vida en la pelota venezolana. Nueve días después, ante Cardenales de Lara, descargó el primer grand slam de su trayectoria en la LVBP. Dos episodios que retratan la contundencia de un bateador que se resiste a despedirse sin dejar huella.
Ganador del Bate de Plata durante su paso por las Grandes Ligas, Peralta también aportó su experiencia a un conjunto insular que cerró octubre con balance positivo de nueve victorias y siete derrotas.
El premio reconoce un mes extraordinario, pero su significado va más allá de los números. Para Bravos representa una página inédita; para Peralta, una recompensa en el tramo final de su carrera.
Escrita por José Manuel Durán
