Yandy Díaz jonrón de dos carreras en el octavo inning | Foto: MLB
A veces una frase pesa más que una alineación. La víspera, con el equipo contra la pared, Yandy Díaz prometió que todo terminaría al día siguiente. Anoche, en el Tropicana Field, el cubano cumplió su palabra con un jonrón de dos carreras en el octavo inning y un 7-3 sobre los Guardianes de Cleveland, que envió a los Rays a la Serie Mundial por tercera vez en sus 29 años de historia.
No fue una clasificación sencilla. Tampa Bay llegó a ir 0-1 y 1-2 en la serie, y desde ahí ganó tres juegos seguidos, superando a Cleveland 17-7 en carreras. Antes habían barrido a los Yankees en la Serie Divisional. Es el tipo de remontada que se cuenta en pasado, pero se juega con un nudo en el estómago.

El rostro de la noche fue Freddy Peralta. El dominicano trabajó 5⅓ innings de paciencia y carácter, permitió una carrera y cinco hits, y se llevó el premio de Jugador Más Valioso de la serie con dos victorias. Su compañero Richie Palacios abrió la pizarra con un doblete de dos carreras en el segundo, y Jonny DeLuca sumó otra con un sacrificio en el tercero. Ya en el séptimo, Junior Caminero soltó un cuadrangular de dos carreras ante el cerrador Cade Smith y se tomó su tiempo para recorrer las bases: 38,7 segundos, el trote más largo de los playoffs desde que existe el Statcast.
Cleveland no se rindió. En el octavo llenó las bases y anotó dos, pero Kevin Kelly dominó al venezolano Brayan Rocchio y apagó el incendio; luego llegó el jonrón de Díaz y Bryan Baker cerró en el noveno. Para los Guardianes, la caída alarga a 78 años su sequía de títulos. Hay derrotas que pesan más por el camino que por el marcador.
En el vestuario, el mánager Kevin Cash resumió el sentimiento con una frase simple, la de una mordida más. Esa mordida tendrá escenario el viernes 23 de octubre en Milwaukee, frente a unos Brewers que también buscan su primera corona, algo que no ocurría en una Serie Mundial desde 1980.

Los Rays ganaron con pitcheo, poder y la fe de un hombre que, en el momento más tenso, se atrevió a prometer un final feliz. Ahora les toca demostrar que ese final puede ser más grande.
Escrito por José Manuel Durán
