Magallanes le ganó el pulso al Caracas en la 2025-2026 | Fotos: Alejandro van Schermbeek
La zafra 2025-2026 de la LVBP ha sido una de las más competitivas de los últimos tiempos
Especial Antonio Castillo
Caracas.- La temporada 2025-2026 de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional ha sido una de las más emocionantes de los últimos tiempos, con los ocho equipos aportando talento, garra y disposición en la búsqueda de las victorias.
En ese tránsito de pugnas y controversias, hubo situaciones de todo tipo, incluso extra deportivas, que hicieron del torneo más interesante y competitivo.
Varios jugadores cambiaron de equipo, otros optaron por el retiro, como Niuman Romero, ícono indiscutible de Caribes de Anzoátegui, pero lo cierto es que el torneo transcurrió sin mayores trabas en el terreno, aunque siempre bajo un ambiente de presión política que afectó la región caribeña.
Este denso ambiente hizo que varios jugadores extranjeros desistieran de sus planes de jugar en el país, e incluso obligó a la LVBP a suspender varios encuentros a principios de enero y, en consecuencia, a modificar el calendario del round robin semifinal.
Sin embargo, fue una temporada emocionante, donde equipos de tradición, historia y abolengo como los Leones del Caracas, Tiburones de La Guaira y Tigres de Aragua no pudieron trascender a los playoffs, pero otros como Caribes de Anzoátegui y Águilas del Zulia, sin ningún chance en el papel, pudieron instalarse en la siguiente fase con personalidad y enjundia.
Cambio de aires
Uno de los cambios más importantes que se dieron en la 2025-2026 fue el que implementaron Cardenales de Lara y Caribes de Anzoátegui, equipos que oficializaron la transacción entre Hernán Pérez y Rafael Ortega, ambos peloteros con experiencia en las Grandes Ligas.

“Balita” Ortega, de 33 años, pasó a Cardenales y la verdad es que lo hizo muy bien, conduciendo a los larenses con una ofensiva que se situó en .300 (de 200-60), con nueve dobles, un triple y seis jonrones en la ronda regular, donde anotó 39 y empujó 28 carreras.
Venía Ortega de ser invitado al campo de entrenamiento de los Mets de Nueva York en Port St. Lucie, Florida, pero una lesión le impidió regresar a las Grandes Ligas, donde estuvo por última vez en la temporada de 2024, cuando defendió los colores de los Medias Blancas de Chicago.

Otro tanto sucedió con Hernán Pérez, quien con Caribes de Anzoátegui retomó un impulso inesperado, que le valió para ganar el premio Regreso del Año, y a guiar un equipo que tenía tres temporadas sin clasificar a los playoffs.
Pérez, de 34 años, es un jugador polivalente que acumuló 651 encuentros en las mayores entre 2012 y 2021, estableciéndose como súper utility de los Cerveceros de Milwaukee a mediados de la pasada década.
Con Caribes sacó a relucir todo su potencial, bateando para .313 (de 227-71) en los 56 encuentros que disputó la Tribu Oriental en la ronda eliminatoria. Nueve dobles, un triple y nueve cuadrangulares cosechó Pérez en la fase regular, donde empujó 52 carreras y anotó 42.
Sin dudas que su aporte fue vital para Caribes, donde conformó una dupla excepcional con Balbino Fuenmayor, quien fue designado el MVP del torneo tras batear la cifra tope de 17 jonrones, impulsar 48 y dejar promedio de .330.

También el veterano Gorkys Hernández cambió de aires, pasando de Cardenales de Lara a Tigres de Aragua, con los cuales se convirtió en campeón bate al conectar para .374 (de 206-77), con siete dobles, tres triples y tres jonrones. Gorkys, infranqueable a la defensiva, anotó 46 carreras en la eliminatoria e impulsó 23 y fue escogido como refuerzo por Bravos de Margarita.
De menos a más
Los Navegantes del Magallanes festejaron con su numerosísima fanaticada una temporada de ensueño, que si bien inició con oscuros nubarrones en el horizonte, finalizó de la mejor manera posible.
Luego de unos primeros 23 encuentros que la nave saldó con un negativo récord de 15 derrotas por apenas ocho victorias, la gerencia valenciana decidió cesantear al manager Eduardo Pérez, sustituyéndolo por el boricua Yadier Molina, el mismo que brilló en las Grandes Ligas durante 19 temporadas como receptor de los Cardenales de San Luis.
Ese mismo expelotero, hoy convertido en piloto ponderado y motivador, logró un cambio radical, al punto que Magallanes, de seguro equipo eliminado, emergió hasta convertirse en flamante finalista.

Bajo el mando de Molina, Magallanes ganó 21 juegos y perdió 12, para acceder en la postemporada, donde después de caer en sus primeros tres compromisos finalizó con balance de 10-6, o sea, que entre fase regular y round robin, el manager boricua dejó récord de 31-18. ¿Otro Willie Horton, aquél poco ortodoxo estratega que llevó a los Navegantes al título en la temporada 1978-1979, e incluso en la Serie del Caribe?
Lo cierto es que por lo pronto, el título de Manager del Año quedó en buenas manos.
