Jannik Sinner hace historia al ganar su quinto Masters consecutivo en Madrid | Foto: Mutua Open Madrid
En la arcilla del Estadio Manolo Santana, donde el aire de Madrid se vuelve espeso por la tensión, ayer no solo se jugó una final de tenis; se redactó un nuevo capítulo en los libros de historia. Jannik Sinner, el joven de la mirada gélida y el fuego en la derecha, elevó su raqueta al cielo tras derrotar a Alexander Zverev con un contundente 6-4 y 6-2, convirtiéndose en el primer hombre desde la creación de los Masters 1000 en 1990 en encadenar cinco títulos consecutivos de esta categoría.
La frialdad del genio
Lo que presenciamos ayer fue una oda a la precisión. Sinner no solo jugó contra Zverev, un especialista en este territorio que buscaba su tercera corona madrileña; jugó contra el peso de la historia. Y lo hizo parecer sencillo. Desde el primer servicio, el italiano impuso un ritmo que asfixió al alemán. No hubo espacio para las dudas. Sinner leyó el partido como quien repasa un guion ya conocido: quiebre oportuno, solidez en el fondo y una mentalidad de acero que no se inmutó ante los intentos de reacción de un Zverev que terminó rendido ante la evidencia.
El factor humano: La forja de un mito
Más allá de las estadísticas, lo que conmueve de Sinner es su humanidad en la victoria. Al caer el último punto, no hubo gestos desmedidos. Hubo el respeto de quien sabe que está viviendo una época dorada. «Es increíble sentir este apoyo en una ciudad que respira deporte», comentó a pie de pista. Su hazaña supera lo hecho por el ‘Big Three’; ni Federer, ni Nadal, ni Djokovic lograron abrochar cinco Masters 1000 al hilo en sus épocas de mayor dominio. Es, sencillamente, el inicio de una nueva era.
Madrid a los pies del número uno
Con este triunfo, el «Zorro» de San Cándido ratifica que el ranking ATP no miente. Se marcha de la capital española con el trofeo Ion Tiriac bajo el brazo y una sensación de invencibilidad que asusta de cara a Roland Garros. Madrid se despidió de su torneo con la certeza de que fue testigo de algo irrepetible: el nacimiento de una leyenda que ya no pide permiso para entrar en el Olimpo.
En la Caja Mágica, ayer quedó claro que el tenis tiene un nuevo dueño, y habla italiano.
Escrito por AVS Photo Report
