Kimi Antonelli Kimi Antonelli le ganó la partida a los McLaren; sumó su tercer triunfo en fila. | Fotos:Mercedes F1
El sol de Miami no fue ayer el único que quemó en el Autódromo Internacional. Bajo el cielo eléctrico de Florida, donde el margen de error se evapora entre muros y palmeras, Andrea Kimi Antonelli dictó una cátedra de madurez que ha dejado al mundo de la Fórmula 1 en absoluto estado de shock. El joven italiano de Mercedes no solo conquistó el Gran Premio de Miami 2026; se convirtió en el primer piloto de la historia en ganar sus tres primeras carreras desde la pole position, extendiendo una racha que ya no parece casualidad, sino un cambio de guardia definitivo. [1, 2, 3, 4, 5]
El factor humano: La remontada del alma
Lo de Antonelli ayer fue pura resiliencia. No fue un camino de rosas; el adolescente tuvo que batallar contra una salida complicada que le hizo perder el liderato temprano ante un Charles Leclerc que intentaba exprimirle a su Ferrari una velocidad que el monoplaza aún no tiene. Pero la carrera se decidió en el pit lane y en la mente: Antonelli recuperó el mando durante las paradas, demostrando que en el garaje de Mercedes también se juega al ajedrez con precisión quirúrgica. [1, 2, 3]
La armada de Woking y el drama de Ferrari
Detrás del «Zorro» italiano, la marea naranja de McLaren confirmó que son la amenaza más real. Lando Norris, quien venía de ganar el sprint el sábado, terminó segundo tras una presión asfixiante sobre el líder en los giros finales. El podio lo completó Oscar Piastri, redondeando un fin de semana soñado para la escudería británica. [1, 2, 3, 4, 5]
La otra cara de la moneda fue el drama humano en el muro de Maranello. Charles Leclerc, que peleaba por el podio hasta el suspiro final, sufrió un trompo en la última vuelta que lo envió contra el muro de la curva 3. Aunque cruzó la meta, los comisarios le aplicaron una penalización de 20 segundos por exceder los límites de pista con un coche dañado, cayendo de la sexta a la octava posición en los despachos. [1, 2]
Vibraciones criollas y el muro de Red Bull
El acento hispano también brilló en la pista. El argentino Franco Colapinto alcanzó un histórico séptimo lugar con su Alpine, aprovechando el caos final para firmar su mejor resultado en la categoría reina. Mientras tanto, en Red Bull, el fin de semana fue para el olvido: Max Verstappen terminó quinto tras un trompo temprano, y Sergio «Checo» Pérez penó en la decimoséptima posición, dejando claro que el ritmo del Cadillac aún no está para pelear en la zona de puntos. [1, 2, 3, 4, 5]
Miami cerró sus puertas con la certeza de que el campeonato tiene un nuevo dueño. Antonelli ya no pide permiso; ha tomado las llaves de la F1 y, por ahora, nadie parece tener la copia para detenerlo. [1]
Escrito Por AVS Photo Report

