Kon Kneuppel anota desde todos los ángulos de la cancha | Foto: Jim Dedmon/Imagn Images
Durante décadas, ser aficionado de los Hornets de Charlotte, el equipo de baloncesto de Carolina del Norte, significaba habitar un limbo de reconstrucción perpetua e irrelevancia.
Sin embargo, en este inicio de 2026, la historia de la franquicia ha dado un vuelco sísmico. Una racha de nueve victorias consecutivas, algo no visto en esa ciudad desde 1999, devolvió el entusiasmo a una fanaticada acostumbrada al olvido.
Lo antes percibido como una promesa lejana es hoy una realidad tangible: los Hornets ya no son el equipo débil de la liga, sino el ecosistema táctico más fascinante de la Conferencia Este de la NBA.
El epicentro de este cambio es el joven novato Kon Knueppel, de apenas 20 años, quien juega con una confianza impropia de un debutante y está reescribiendo los libros de historia del baloncesto estadounidense.
El debutante de apenas 20 años le ha aportado a los Hornets de Charlotte un dinamismo especial.
Sus porcentajes de acierto son sencillamente impresionantes, destacando su efectividad en los tiros a larga. distancia (de tres puntos) y desde la línea de tiros libres.
Esta precisión le ha valido ya tres premios al Novato del Mes, consolidándolo como la pieza vital de la ofensiva de Charlotte.
Su precocidad como tirador es generacional, alcanzando récords de triples en tiempo récord y superando las marcas iniciales de estrellas consagradas como Stephen Curry de los Warriors de Golden State o el esloveno Luka Doncic de los Lakers de Los Ángeles.
Con Kneuppel a la cabeza, Charlotte dejó de ser un proyecto de laboratorio para convertirse en una amenaza inmediata para los grandes de la liga.
En todo caso, al cierre de la temporada, queda abierta la discusión sobre quién se llevará el galardón al Novato del Año, con Knueppel peleando codo a codo contra otras promesas como Cooper Flagg (Mavericks de Dallas) o V.J. Edgecombe (Sixers de Filadelfia).
Escrito por Rubén Hernández
