CR7 se convirtió en el primer futbolista en anotar en seis mundiales distintos | Fotos: EFE
Había una deuda que saldar. Cristiano Ronaldo llegó al NRG Stadium de Houston con las miradas clavadas sobre sus hombros. El debut sin goles había despertado dudas, comentarios y esa vieja pregunta que inevitablemente acompaña a las leyendas cuando los años comienzan a acumularse. A los 41 años, muchos se preguntaban si el tiempo finalmente había alcanzado al capitán portugués. Tardó apenas seis minutos en responder.
João Cancelo encontró espacio por la banda derecha y Cristiano apareció donde tantas veces ha construido su historia: en el lugar exacto, en el instante preciso. El balón terminó en la red y con él llegó otro capítulo para la eternidad. El portugués se convirtió en el primer futbolista en marcar en seis Copas del Mundo diferentes, una hazaña que parecía reservada para la imaginación y que ahora forma parte de la realidad del fútbol.

Portugal, impulsada por su capitán, no dejó margen para la incertidumbre. Nuno Mendes amplió la ventaja y antes del descanso Cristiano volvió a golpear para firmar su doblete. La segunda mitad terminó de convertirse en una fiesta lusa con un autogol de Nematov y un tanto de Rafael Leão que cerró el contundente 5-0 sobre Uzbekistán. Lo que había comenzado como una noche de presión terminó siendo una celebración de grandeza.

Mientras Houston disfrutaba de una exhibición, en Foxborough se vivía una historia completamente distinta. Inglaterra monopolizó el balón, controló el ritmo y acumuló ocasiones frente a Ghana. Sin embargo, el fútbol volvió a demostrar que la posesión no siempre encuentra recompensa. Harry Kane estrelló un remate en el poste y la defensa africana resistió cada embestida con una disciplina admirable. El empate sin goles dejó sensaciones encontradas: frustración para los ingleses y orgullo para una selección ghanesa que defendió cada metro de terreno como si fuera el último.

La jornada también ofreció una batalla intensa entre Croacia y Panamá. Los europeos encontraron la diferencia gracias a Ante Budimir, pero necesitaron sufrir hasta el final para asegurar una victoria que mantiene vivas sus aspiraciones de avanzar en el torneo.

El cierre llegó con sabor sudamericano. En Guadalajara, Colombia encontró recompensa a su insistencia cuando Daniel Muñoz apareció en el minuto 76 para marcar el único gol frente a República Democrática del Congo. No fue una victoria cómoda ni brillante, pero sí profundamente valiosa. El pitazo final confirmó la clasificación cafetera y desató la celebración de miles de aficionados que transformaron las tribunas en una auténtica fiesta amarilla.
Al caer la noche, el Mundial volvió a recordar por qué cautiva al planeta. Cristiano desafió una vez más al paso del tiempo, Ghana resistió con orgullo, Croacia sobrevivió a la presión y Colombia dio un paso firme hacia sus sueños. Cuatro partidos, cuatro historias y una certeza: en una Copa del Mundo siempre hay espacio para escribir nuevas páginas de grandeza.
Escrito por José Manuel Durán
