La preselección U18 femenina de Venezuela puso en marcha su maquinaria | Fotos: FVB
Antes del ruido, siempre está la idea. Antes del marcador, está el método. El pasado domingo 26 de abril, el Poliedrito de Caracas dejó de ser un simple recinto para convertirse en un laboratorio de futuro. Allí comenzó a reunirse no solo un grupo de atletas, sino una generación que busca su lugar en el mapa continental. El lunes 27, bajo la mirada analítica de Luz Vargas, esa lista de nombres dio el paso necesario para transformarse en un proceso vivo.
La preselección U18 femenina de Venezuela ha puesto en marcha su maquinaria de cara al FIBA AmeriCup Sub-18 de 2026 en Irapuato, México. Del 9 al 15 de junio, el margen de error será inexistente. En este nivel, los detalles no acompañan al resultado; los detalles son el resultado.
Luz Vargas
El método Vargas: «Entender el juego para ejecutarlo»
La intención de la estratega Luz Vargas ha quedado clara desde el primer silbato: no hay atajos. Vargas no propone simplemente una pizarra llena de sistemas; propone lectura.
Tras finalizar la primera sesión, la seleccionadora fue tajante sobre el norte del equipo:
“Buscamos una jugadora que no solo sea física, sino inteligente. En estas categorías, el talento te ayuda a llegar, pero la capacidad de leer lo que propone el rival es lo que te permite ganar. Estamos trabajando en que entiendan el ‘porqué’ de cada movimiento antes de ejecutarlo”, afirmó Vargas.
Para la entrenadora, la clave reside en la mentalidad:
“El AmeriCup es un torneo corto y voraz. No tenemos tiempo para improvisar. Por eso la intensidad en estos entrenamientos es innegociable. Queremos que el error aparezca aquí, en Caracas, para corregirlo ahora y no en Irapuato”.
Los pilares: De la base al juego internacional
Dentro de la geografía de talento convocada, hay nombres que por su rodaje y perfil están llamados a ser la columna vertebral del equipo:
Camila Álvarez: Su capacidad de organización y liderazgo en la conducción será vital para mantener el orden táctico que exige Vargas. Es la extensión de la entrenadora en la pista.
Yosvi Correa: Una jugadora con una versatilidad que le permite castigar en distintas zonas. Su evolución física la convierte en una pieza difícil de emparejar para los rivales del continente.
Venecia Verdú: El «factor internacional». Su incorporación desde el baloncesto español traerá ese roce y madurez competitiva que se necesita cuando enfrente estén potencias como Estados Unidos o Canadá.
A ellas se suman figuras como Oriana Lara y Anabel Méndez, quienes junto a la energía de Jeiserlys Figueroa y Anyelis Motaban, buscan conformar un bloque defensivo asfixiante.
Módulo U18 Femenino 2026 FVB
El contexto y la identidad
Venezuela compartirá duela en México con selecciones de la talla de Argentina o Puerto Rico, buscando plazas para el Mundial U19 de 2027. Sin embargo, lo más valioso de este proceso se percibe en la disposición del grupo: la manera en que absorben la corrección y compiten en cada ejercicio.
Las jugadoras preseleccionadas fueron:
Camila Álvarez – Base – Aragua
Yosvi Correa – Alero – Aragua
Oriana Lara – Pívot – Bolívar
Joselis Laguna – Ala-pívot – Carabobo
Anabel Méndez – Alero – Carabobo
Fabiola García – Pívot – Caracas
Astrid Inojosa – Escolta – Caracas
Scarlet Mata – Base – Caracas
Estefani Pérez – Pívot – Caracas
Orianny Rojas – Pívot – Caracas
Venecia Verdú – Ala-pívot – España
Ruby Escobar – Escolta – La Guaira
Greidysmar Camacaro – Escolta – Lara
Ángela Crespo – Ala-pívot – Lara
Roberli Pérez – Base – Lara
Valeria Rodríguez – Escolta – Lara
Mezharith Beleño – Alero – Miranda
Sofía Blanca – Pívot – Miranda
Albanys Ramírez – Alero – Miranda
Alexandra Cabeza – Ala-pívot – Sucre
Diosmarys Campos – Pívot – Sucre
Jeiserlys Figueroa – Ala-pívot – Sucre
Anyelis Motaban – Base/escolta – Sucre
Antonella Ramos – Base – Sucre
La lista inevitablemente sufrirá el rigor de los cortes, pero lo esencial ya camina. Venezuela no busca una reacción inmediata o un resultado cosmético; está intentando entenderse a sí misma en la cancha. En este proceso —lento, exigente y necesario— se juega la posibilidad de construir una identidad. Porque antes de competir contra el mundo, primero hay que saber quién se es. Y eso, en el Poliedrito, apenas acaba de empezar.
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