Maja Chwalinska fue la auténtica revelación en las canchas parisinas | Foto: ATP
El Abierto francés de tenis generó sorpresas de todo tipo y emocionantes batallas en la cancha
En la mayoría de los casos, el tenis registra resultados lógicos, donde los llamados outsiders no cuentan con reales opciones ante los calificados favoritos, esos que instalados en la vanguardia del ranking mundial luchan precisamente entre ellos.
En este sentido, el tenis no es como el golf, donde cualquier jugador entre los primeros 200 del escalafón puede, en un día de inspiración, sorprender a los grandes exponentes del drive y del putt.
Es por ello que lo sucedido este año en las canchas de arcilla de Roland Garros, quedó grabada en la memoria de los Grand Slams como un hecho que muy pocas veces sucede.
Sorpresas a la carta
Nada más en la segunda ronda del torneo parisino, Jannink Sinner, número uno del mundo, dejó a todos perplejos al perder en cinco sets ante el argentino Francisco Cerúndulo, quien se aprovechó del derrumbe físico del italiano para vencerlo.
Es de destacar que Sinner avanzaba plácida y cómodamente a la tercera ronda del torneo, tras demoler al bonaerense por 6-3 y 6-2 en los primeros dos parciales, y dominar 5-1 el tercero. Pero tras un súbito y letal golpe de calor, perdió 18 de los 20 juegos siguientes, para finalmente marcharse con las manos vacías de París.
Por su parte, Cerúndulo perdió en su siguiente partido ante el estadounidense Zachary Svajda, quedándose sin pena ni gloria en la tercera ronda.
Otro tanto sucedió con la número uno del ranking femenino, la ucraniana Aryna Sabalenka, quien luego de despachar en sucesión a la española Jessica Bouzas, la francesa Elsa Jaquemot, la australiana Daria Kasatkina y a la japonesa Naomi Osaka, sucumbió ante la rusa Diana Shnaider, 23° del ranking mundial.
Peor le ocurrió a la kazaja Elena Rybarkina, segunda jugadora de la WTA, quien apenas en segunda ronda en Roland Garros no pudo sortear el duro escollo que representó la ucraniana Yuliia Starodubtseva, 55° del escalafón.
Por su parte, el serbio Novak Djokovic también quedó en deuda en París, cayendo en tercera ronda ante el brasileño Joao Fonseca.
Lo mismo sucedió con el calificado ruso Daniil Medveded, quien ni siquiera pudo sortear la primera ronda, perdiendo por 6-2, 1-6, 6-1, 1-6, 6-4 ante el australiano Adam Walton.
¡Al fin Zverev!
En este contexto de sorpresas, llegaron a las finales cuatro tenistas que al inicio de la contienda no tenían en el papel mayores probabilidades: Alexander Zverev, Flavio Cipolli, Mirra Andreeva y Maja Chwalinska
El gigante alemán Alexander Zverev era el que tenía las acciones más altas en la rama masculina, ante un italiano Flavio Cobolli que esgrimía como mayor logro el haber despachado al canadiense Félix Auger-Aliasime en cuartos de final.
Y aquí sí se dio la lógica. Zverev se hizo de su primer Grand Slam al vencer al florentico con parciales de 6-1, 4-6, 6-4, 6-7, 6-1.
Polonia en el mapa
La historia de Maja Chwalinska debe ser destacada, ya que esta tenista polaca de 24 años llegó a París clasificada en el puesto 114 del mundo, sin patrocinadores, sin ingresos garantizados y sin certeza siquiera de poder pagar su habitación de hotel.
Para ingresar al cuadro principal (main draw) del Abierto de Francia debió vencer en la qualy a las francesas Alice Ramé, Carole Monnet y a la neerlandesa Suzan Lamens, pero hay que aclarar que el dinero de los premios solo se paga al final del torneo, así que una marca polaca de bebidas deportivas intervino discretamente y cubrió su factura de hotel.
Antes del Roland Garros, Maja había ganado exactamente un partido de cuadro principal de Grand Slam en toda su carrera. Luchó contra una depresión tan severa que en 2021 no podía levantarse de la cama. Se sometió a una cirugía de rodilla en 2022. Pasó años luchando en torneos menores por toda Europa solo para mantenerse a flote.
Luego llegó a París, y tras superar la qualy, siguió ganando. Quedaron regadas en la arena parisina Zheng Qinwen. Elise Mertens. Maria Sakkari. Diana Shnaider. Así, salió con la diestra en alto en nueve partidos seguidos. Solo perdió un set antes de la final.
Se convirtió entonces en la primera jugadora que en la historia del Abierto de Francia en llegar a la final desde las rondas clasificatorias. La última vez que una tenista llegada desde la qualy alcanzó una final de Grand Slam fue la británica Emma Raducanu en el Abierto de Estados Unidos de 2021. Raducanu venció entonces 6-3, 6-4 a la canadiense Leylah Fernandez.
Hace una semana no podía pagar su habitación de hotel, pero por llegar a la final, Chwalinska ganó más dinero en premios que en toda su carrera junta. El cheque por ser subcampeona es de $1.6 millones. Si ganaba, se llevaba $3.25 millones a casa.
“Por lo pronto, tengo para pagar otras dos noches de hotel en París”, dijo bromeando la polaca.
Escrito por Antonio Castillo
