George Russell
La noche cayó sobre Montreal y el Circuit Gilles-Villeneuve se transformó en un túnel de velocidad pura. Motores al límite, muros demasiado cerca y una clasificación donde nadie respiró tranquilo hasta la última vuelta.
Y cuando parecía que Kimi Antonelli tenía la pole asegurada, George Russell apareció como un misil plateado para destruir los cronómetros.
El británico sacó una vuelta feroz de 1:12.578 y arrebató la primera posición por apenas 0.068 segundos, exactamente la misma diferencia con la que ya había vencido a Antonelli en el sprint.
Una última vuelta cargada de violencia y precisión
La clasificación parecía escaparse de las manos de Russell.En Q3 había cometido errores, abortó intentos y el Mercedes lucía incómodo en varios sectores. Pero cuando llegó el momento decisivo, el británico soltó una vuelta salvaje. Frenó tardísimo en la chicana final, rozó los muros y salió disparado sobre los pianos como si el auto estuviera flotando sobre el asfalto canadiense.
Montreal exige precisión absoluta. Aquí un error mínimo destruye la vuelta… o el coche. Russell eligió atacar igual. Y le salió perfecto.
Detrás quedaron Antonelli y los McLaren de Lando Norris y Oscar Piastri, que también mostraron velocidad real durante toda la sesión.
Mercedes vuelve a sentirse peligrosa
Mercedes llegó a Canadá con mejoras importantes y el monoplaza respondió desde el viernes. El auto aceleró mejor, fue agresivo en recta y mucho más estable en frenadas largas, precisamente el terreno donde Montreal castiga sin piedad.
El británico consiguió además su tercera pole consecutiva en Canadá, una pista donde parece conducir con una agresividad distinta. Más suelto. Más rápido. Más peligroso.
Canadá ya elevó la temperatura
La parrilla quedó encendida para la carrera principal. Mercedes domina, McLaren acecha y Antonelli dejó claro que no piensa conformarse con ser segundo dentro del equipo.
Montreal ya entregó radios calientes, maniobras agresivas y clasificación de infarto. Y lo mejor es que apenas es sábado.
Escrito por Gabriel Rivas
