Alexander Zverev escaló este viernes hasta la final en la Court Philippe-Chatrie | Foto: Clive Brunskill
Hay días en Roland Garros que te los regala el tenis. Y días que te los regala el destino. El viernes fue los dos al mismo tiempo.
En la Philippe-Chatrier, Alexander Zverev confirmó su lugar en la final al superar al joven checo Jakub Mensik 7-5, 6-2, 3-6, 6-3 en un partido que tuvo mucho más tensión de lo que el marcador sugiere. El alemán llegó al Día 13 cargando el peso de lo que nunca ha sido: campeón de un Grand Slam. Ha perdido tres finales de Major en su carrera, incluyendo la de este mismo torneo hace dos años frente a Carlos Alcaraz. París le debe una. Y él lo sabe.
Mensik no vino a hacer números. El checo de 20 años llegó a esta semifinal después de superar a Andrey Rublev en cinco sets y despachar a João Fonseca en cuartos — un recorrido que habla de un jugador que ya no es promesa. En el tercer set lo demostró: rompió a Zverev, lo desordenó, le recordó que nada estaba firmado. Pero ese destello de Mensik no fue sostenible, y Zverev tiene demasiada experiencia acumulada para perder el hilo en los momentos que más importan. Convirtió su primer punto de partido y caminó hacia la red con la calma de quien sabe que esta vez no va a soltar la copa.

La otra semifinal no se jugó. Y eso también es una historia
Matteo Arnaldi, el número 104 del mundo que había construido una campaña extraordinaria en París, amaneció con fiebre, vómitos y mareos. El tratamiento no funcionó. Minutos antes de salir a la cancha, retiró su nombre del torneo. Flavio Cobolli, su compatriota y rival del día, casi lloró cuando recibió la noticia. «Matteo es una inspiración para todos nosotros», dijo con la voz entrecortada. La arcilla de París a veces cobra precios crueles.
Así que el domingo habrá una final que nadie hubiera escrito en mayo: Zverev contra Cobolli, ambos buscando su primer título de Grand Slam. La primera vez en muchos años que la final masculina de Roland Garros no tendrá a Sinner, ni a Alcaraz, ni a Djokovic. Sinner cayó en segunda ronda. Alcaraz se retiró lesionado antes de comenzar. La generación que dominó el tenis en los últimos tres años se ausentó. Y París eligió nuevos protagonistas.
Escrito por Laura Bruni
