McDaniels comanda el triunfo de Marinos en el inicio de las semifinales | Fotos: Samir Aponte
El tabloncillo del Gimnasio Pedro Elías Belisario Aponte no entiende de favoritismos previos ni de invictos archivados; solo responde a la frialdad y al pulso firme cuando los segundos finales queman en el luminoso. En un compromiso de puras pulsaciones altas y cargado de un drama colosal, Marinos de Anzoátegui dio un golpe de autoridad histórico al derrotar a domicilio 89 por 86 a Gaiteros del Zulia, adueñándose del primer capítulo de esta serie semifinal de la Superliga Profesional de Baloncesto (SPB).
La batalla en Maracaibo representó un desgarrador intercambio de estrategias y coraje de principio a fin. El conjunto dirigido por Néstor “Mamá Osa” Salazar mostró personalidad y solidez colectiva, destrozando el misticismo del fortín zuliano gracias a un brillante 50% de acierto en tiros de campo y superando a los locales con 42 puntos en la pintura. La paridad se mantuvo hasta el último suspiro, pero la profundidad de la banca oriental—que aportó 32 unidades cruciales—mantuvo la intensidad alta.

La noche cobró tintes históricos gracias a la actuación dominante del norteamericano K.J McDaniels, erigido como el Jugador Más Valioso tras masacrar las redes con 34 puntos, firmando un notable 65% en tiros de campo y sumando 4 rebotes a su cuenta. En el perímetro, José Materán castigó con tres triples fundamentales para cerrar con 11 unidades, mientras que el dominicano Juan Suero se estrenó como un refuerzo de lujo al aportar 12 tantos desde el banco. En el juego interno, Malik Dime rozó el doble-doble con 10 puntos y 9 rebotes, secundado por la habitual maestría del capitán Gregory Vargas, quien manejó los hilos del encuentro con 6 puntos, 7 asistencias y 6 capturas.
Cuando las papas quemaban en el minuto de cierre, la lucidez de Vargas en la conducción y el cerrojo defensivo naval forzaron el fallo zuliano. «Seguimos defendiendo, mantuvimos la intensidad y eso jugó a nuestro favor», sentenció Dime al concretar una victoria que deja la llave 1-0. La mesa está servida para el segundo asalto de esta colosal rivalidad histórica.
Escrito por José Manuel Durán
