Grand slam de Acuña impulsa paliza de Bravos sobre Medias Rojas | Fotos: MLB
Ronald Acuña Jr. necesitaba una noche así. No solamente por Atlanta, ni por el resultado, sino por él mismo. Después de semanas peleando contra la frustración, las lesiones y la falta de producción ofensiva, “El de la Sabana” volvió a sacudir un estadio completo con uno de esos batazos que recuerdan por qué sigue siendo uno de los peloteros más temidos del béisbol.
La noche del jueves en Fenway Park terminó convirtiéndose en una especie de liberación para el jardinero de los Bravos. Con las bases llenas en el sexto inning y el juego todavía empatado, Acuña desapareció un sinker de Greg Weissert por encima del Monstruo Verde y encaminó la contundente victoria 10-2 de Atlanta sobre los Medias Rojas de Boston.
Pero el batazo tuvo algo distinto.
Después de conectar la pelota, proyectada por Statcast a 417 pies, Acuña caminó lentamente dentro de la caja de bateo, besó el bate y luego lo azotó contra el suelo antes de iniciar su recorrido por las bases. Fenway quedó en silencio mientras el venezolano descargaba toda la tensión acumulada durante el último mes.

“Es mi primera vez besando un bate porque no estaba teniendo resultados. Sigo intentándolo y sigo luchando”, confesó después del encuentro.
El grand slam fue apenas su tercer jonrón de la temporada y el primero desde el pasado 24 de abril. También representó el cuarto cuadrangular con las bases llenas de su carrera en temporada regular y el primero desde agosto de 2023.
Para un jugador que hace apenas dos años firmó una histórica temporada de 40 jonrones y 70 bases robadas para quedarse con el MVP de la Liga Nacional, el camino reciente no ha sido sencillo. Desde que sufrió la rotura del ligamento cruzado izquierdo en 2024 —sumado a la grave lesión de rodilla derecha que ya había superado años antes— Acuña ha estado intentando recuperar su versión más dominante.
Y los números recientes reflejaban esa batalla. Antes de sufrir molestias en la corva izquierda el pasado 2 de mayo, apenas bateaba para .240 con OPS de .724. Luego de regresar de la lista de lesionados el 19 de mayo, había conectado apenas cinco hits en 30 turnos.
Por eso el batazo del jueves tuvo un significado diferente
Acuña terminó la jornada de 3-1, con cuatro carreras impulsadas, dos boletos negociados y además dos bases robadas, siendo el motor absoluto de una ofensiva de Atlanta que explotó en el sexto inning para romper el juego.
Michael Harris II también aportó cuadrangular y Ozzie Albies coronó la noche con un jonrón de dos carreras en el noveno. Pero la imagen que terminó recorriendo el mundo fue la de Ronald Acuña Jr. besando el bate en Fenway Park, como quien finalmente vuelve a reencontrarse consigo mismo.
Escrito por José Manuel Durán
