Gregory Vargas es un orgullo disputar una final con Marinos | Fotos: Samir Aponte
Hay noches que terminan convirtiéndose en capítulos imborrables de la historia de una organización. Marinos de Anzoátegui vivió una de ellas este jueves en el Gimnasio Luis Ramos de Barcelona-Puerto La Cruz. En medio de la celebración de su 50 aniversario, el Acorazado Oriental derrotó 79-77 a Gaiteros del Zulia en el quinto juego de la serie semifinal de la Superliga Profesional de Baloncesto 2026 y selló su clasificación a la Gran Final con un contundente 4-1 en la eliminatoria.
Fue una victoria construida desde el carácter. Una de esas que obligan a sufrir hasta el último segundo y que terminan encontrando recompensa gracias a la paciencia, la disciplina y la confianza en el trabajo colectivo.
Durante la primera mitad, el panorama no parecía favorable para los dirigidos por Néstor “Mamá Osa” Salazar. Gaiteros salió decidido a prolongar la serie y encontró respuestas ofensivas que le permitieron controlar buena parte del encuentro. Los zulianos dominaron los dos primeros cuartos y llegaron al descanso con ventaja de diez puntos, mientras el silencio comenzaba a apoderarse de La Caldera.
Pero los equipos con tradición suelen encontrar respuestas cuando más las necesitan.
Marinos regresó del vestuario con una intensidad diferente. La defensa elevó la presión, el ritmo ofensivo comenzó a fluir y la energía de las tribunas impulsó una reacción que cambió por completo el partido. Una corrida de 13-0 terminó inclinando el marcador y devolvió la confianza a un equipo que nunca perdió la convicción.
La producción colectiva volvió a ser una de las grandes fortalezas del conjunto oriental. Marinos lanzó para un sólido 46.3 % en tiros de campo, superando el 40.3 % de Gaiteros. Además, dominó los puntos en la pintura (42-34), los contraataques (14-5) y aprovechó cada oportunidad para castigar cerca del aro.

En el plano individual, Malik Dime fue una fuerza dominante con 16 puntos y 11 rebotes, firmando un valioso doble-doble. Michael Bryson también aportó 16 unidades, mientras que Carlos Fulda tuvo una actuación determinante con 15 puntos y una elevada efectividad ofensiva. La experiencia de Gregory Vargas volvió a aparecer en los momentos importantes con 11 puntos, cuatro asistencias y cuatro rebotes, guiando al equipo con la serenidad de quien entiende el peso de estas instancias.
“Creo que la clave de la serie fue la defensa, porque estuvimos sólidos durante toda la eliminatoria”, expresó Fulda al finalizar el compromiso. Un análisis que resume perfectamente el ADN que mostró Marinos durante toda la semifinal.
Del lado zuliano hubo resistencia hasta el final. Gaiteros luchó cada posesión y obligó a los orientales a emplearse al máximo para conseguir la clasificación. Sin embargo, en los minutos decisivos aparecieron la profundidad de la rotación naval y la capacidad del equipo para responder bajo presión.
Cuando sonó la chicharra final, la emoción se apoderó de las gradas. No era una victoria más. Era la clasificación a una nueva final, conseguida en el año en que la institución celebra medio siglo de historia. Un triunfo que reafirma el peso de Marinos dentro del baloncesto venezolano y que mantiene intacto el sueño de alcanzar la duodécima estrella.
Ahora el Acorazado Oriental espera por el ganador de la serie entre Cocodrilos de Caracas y Guaiqueríes de Margarita. El próximo desafío será aún mayor. Pero por una noche, Puerto La Cruz celebró como solo lo hacen las ciudades que sienten a su equipo como parte de su identidad.
Escrito por José Manuel Durán
