Mc Daniels | Fotos: Prensa SPB
Durante varios minutos, el Gimnasio Luis Ramos tuvo la sensación de que la historia estaba escrita. Marinos de Anzoátegui dominaba con autoridad, la ventaja parecía suficiente y la posibilidad de colocar la serie contra la pared comenzaba a tomar forma. Pero Guaiqueríes de Margarita tenía otros planes.
El conjunto insular volvió a demostrar por qué llegó hasta la final. Se levantó de un inicio adverso, recortó distancias y llevó el desenlace al límite. Aun así, el Acorazado encontró la manera de sostenerse en pie y terminó imponiéndose 80-79 en el tercer juego de la Gran Final de la Superliga Profesional de Baloncesto, colocándose a una sola victoria de conquistar su duodécimo campeonato.

Un partido que cambió varias veces de dueño
Los dirigidos por Néstor “Mamaosa” Salazar salieron decididos a marcar territorio en Puerto La Cruz. El 26-11 del primer cuarto reflejó el dominio local y obligó a Guaiqueríes a remar desde temprano contra la corriente.
Sin embargo, la respuesta margariteña llegó con paciencia y eficacia. Liderados por Gelvis Solano y Juan Guerrero, los visitantes fueron descontando la diferencia hasta convertir los últimos minutos en una batalla de nervios.
La tensión alcanzó su punto máximo cuando el marcador reflejaba igualdad a 77 con menos de un minuto por jugar. En ese tramo apareció la experiencia de Marinos para ejecutar mejor las posesiones decisivas y conservar una ventaja mínima que resultó definitiva.
KJ McDaniels lideró el ataque naval con 21 puntos, mientras que Grégory Vargas volvió a ser determinante con 14 unidades, seis asistencias y tres triples oportunos que cambiaron el ritmo del encuentro.

La serie quedó al borde de una definición
Por Guaiqueríes, Gelvis Solano finalizó con 23 puntos y Juan Guerrero firmó otro doble-doble de alto nivel con 22 tantos y 14 rebotes. Sus esfuerzos mantuvieron con vida a los insulares hasta la última posesión, pero no fueron suficientes para evitar la tercera derrota consecutiva.
Marinos regresa a la cancha con la oportunidad de cerrar la serie frente a su público. Guaiqueríes, en cambio, ya no tiene margen de error. La final sigue abierta, aunque el trofeo comienza a mirar con insistencia hacia Puerto La Cruz.
Escrito por José Manuel Durán
