Jódar mantiene la tradición española en París ] Foto: ATP
París amaneció entre nubes grises, pero Roland Garros terminó envuelto en fuego. La jornada del domingo 31 de mayo dejó una sensación imposible de ignorar: el torneo está cambiando de dueño. Las grandes figuras comenzaron a caer, las historias inesperadas se multiplicaron y una nueva generación decidió irrumpir en el escenario más exigente del tenis mundial.
Entre el polvo naranja de la Philippe-Chatrier, los gritos de las tribunas y la tensión de cada intercambio, apareció un nombre que hoy empieza a resonar con fuerza en el tenis español: Rafael Jódar.
Con apenas 19 años, el madrileño protagonizó una de las remontadas más impactantes del torneo. Frente al experimentado Pablo Carreño Busta parecía condenado tras perder los dos primeros sets. La experiencia estaba de un lado. La juventud del otro. Pero entonces cambió el partido. Y posiblemente también su carrera. Jódar elevó la intensidad, comenzó a dominar con su derecha y transformó la presión en combustible. El resultado fue una remontada memorable por 4-6, 4-6, 6-1, 6-2 y 6-2 para alcanzar por primera vez los cuartos de final de un Grand Slam.

Mientras tanto, la noticia que sacudió Roland Garros llegó desde el cuadro femenino. La ucraniana Marta Kostyuk protagonizó una de las mayores sorpresas de la temporada al eliminar a la cuatro veces campeona Iga Swiatek por 7-5 y 6-1. La polaca, dominadora absoluta de la arcilla parisina durante los últimos años, nunca encontró respuestas ante una rival que jugó sin miedo, atacó cada espacio libre y terminó derrumbando a una de las máximas favoritas al título.

La revolución ucraniana no terminó ahí. Elina Svitolina sobrevivió a una intensa batalla frente a Belinda Bencic y avanzó a los cuartos de final, asegurando un histórico duelo entre compatriotas. De repente, el cuadro femenino quedó completamente abierto, sin una reina clara y con varias aspirantes soñando con levantar la Copa Suzanne Lenglen.

Otra de las imágenes más emotivas de la jornada tuvo como protagonista a Sorana Cirstea. La rumana derrotó a Wang Xinyu y regresó a unos cuartos de final de Roland Garros diecisiete años después. A sus 36 años, desafió cualquier pronóstico y demostró que la experiencia sigue teniendo espacio entre las nuevas generaciones.
El cuadro masculino tampoco bajó las revoluciones. Alexander Zverev, Joao Fonseca y Jakub Mensik avanzaron tras una jornada de enorme desgaste físico. Fonseca, una de las grandes revelaciones del torneo, continúa construyendo una campaña que ya ilusiona a toda Sudamérica, mientras Zverev mantiene intactas sus aspiraciones de conquistar París.

Cuando cayó la noche sobre la capital francesa, la sensación era clara. Roland Garros ya no gira únicamente alrededor de los nombres de siempre. La arcilla está derribando jerarquías, rompiendo pronósticos y construyendo nuevas leyendas partido tras partido. En la ciudad de la luz, el tenis vive una revolución sobre polvo naranja. Y en el centro de esa historia emerge Rafael Jódar, el joven español que convirtió una derrota inminente en el capítulo más brillante de su carrera.
Escrito por Laura Bruni
